Descripcion
Cuando en 1949, y después de dieciocho años de trabajo, apareció La Parte Maldita muchos creyeron que Georges Bataille estaba loco. No se proponía otra cosa que fundar una economía general. Es decir: una ontología, una ética y economía de la prodigalidad. Sin embargo hoy, en el marco del agotamiento de un capitalismo planetario que asiste a una de sus mayores crisis, este texto tiene una inusitada actualidad. Por ello mismo, la obra que hoy traducimos puede leerse en una doble clave –materialista y monista–: por todas las partes del globo en las que se desarrolla la existencia, ya sea animal o vegetal, no hay más que una única fuerza desplegándose y produciendo un excedente destinado a la destrucción. Pero, en el hombre, esa fuerza lejos de mostrarse tal como es –es decir, en su carácter informe– aparece reducida a la estrechez de una forma: la vida dentro de los límites de lo útil que lo ata a su aislamiento, a su cerrarse sobre sí. Pero el ser humano produce mucha más energía que la que necesita para subsistir y ese excedente no puede más que derrocharlo inútilmente. Se trata de la dilapidación y del gasto improductivo: la exuberancia de la vida más allá de los límites del mundo profano del trabajo fundado en prohibiciones y tabúes. Se trata del registro del instante, de la eternidad, que ocluye la ordenación espacio-temporal de los trabajos y los días. En fin, del mundo sagrado, de la existencia sin más reparos que su propia enunciación: las risas, las lágrimas, el amor, el arte y la muerte.
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